Sala de calderas
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) es la normativa que aplica en nuestro país para establecer los requisitos que deben cumplir las instalaciones destinadas a atender la demanda de bienestar e higiene de las personas, desde la fase de diseño hasta la de explotación y mantenimiento de las mismas.

Sin embargo, las exigencias normativas vigentes en muchos casos son desconocidas para los usuarios de las instalaciones, aunque paradójicamente sean los responsables legales del cumplimiento del RITE en lo que se refiere al mantenimiento.

En primer lugar es importante destacar que todas las instalaciones de potencia mayor a 5 kW deben tener un mantenimiento, ya sean de uso individual o colectivo. Esto incluye la práctica totalidad de las instalaciones existentes, en función de la potencia útil se establecen las siguientes distinciones:

El mantenimiento de la instalación debe contemplarse desde su recepción provisional y en ningún caso puede ser sustituido por la garantía de la misma, error habitual en ocasiones cuando el usuario considera que la garantía del instalador cubre las exigencias que legalmente se establecen acerca del mantenimiento.

Además de la vertiente puramente legal, contar con los servicios de una empresa mantenedora  garantiza un mejor funcionamiento de la instalación y alarga la vida útil de los equipos gracias a los ajustes periódicos que se realizan generando además un ahorro considerable en la factura energética, una caldera cuyo quemador esté mal regulado consume mucho más combustible que una bien ajustada.

Desde el punto de vista de la seguridad una combustión incorrecta puede producir gases tóxicos como el monóxido de carbono (CO) del que lamentablemente solemos tener noticias todos los inviernos, relacionado con accidentes domésticos debidos a la mala combustión de calderas o calentadores de agua, incorrectamente mantenidos en la mayoría de los casos.

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