Básicamente cualquier sistema de calefacción central en edificios de viviendas están constituido, principalmente, por los siguientes componentes: caldera, bomba de impulsión, red de distribución y los radiadores.

esquema como funciona sistema calefacción central

Esquema de una instalación térmica centralizada. Fuente: “Guía para reducir el gasto en calefacción central manteniendo el confort”

 

Sin embargo, aunque los componentes básicos sean similares, existen diferencias que conviene conocer para saber cómo funciona el sistema de calefacción central, para poder sacar el máximo partido. ¡No hay que olvidar que el gasto en calefacción puede llegar a suponer hasta el 60% de la factura energética de la comunidad de propietarios!

Sistemas de calefacción central según el tipo de combustible

Hay una gran variedad de combustibles que sirven para alimentar los diferentes tipos de calefacción central:

  • Las instalaciones de calefacción central de carbón suelen ser de las más antiguas y algunas llevan varias décadas funcionando. Actualmente, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) prohíbe la utilización de combustibles sólidos de origen fósil, como el carbón, en instalaciones térmicas de edificios. Por ello, hubiera que rehabilitar la sala de calderas, la comunidad estaría obligada a cambiar de combustible.

 

  • Las instalaciones de calefacción central de gasoil existen en la actualidad, pero con frecuencia, cuando toca renovarlas, se transforman en salas de calderas de gas natural, que son energéticamente más eficientes, menos contaminantes y los ahorros energéticos que logran compensan a menudo la inversión realizada. Además, no precisan de un silo de almacenamiento como sucede con el gasoil, sino que la energía llega directamente al punto de suministro a través de tuberías.

 

  • Las instalaciones modernas de gas natural y tecnología de condensación son por las que se suele optar cuando es necesario sustituir las viejas calderas de carbón o de gasoil. Hacerlo tiene un triple beneficio: los vecinos ahorran en su factura energética, obtienen un mejor confort térmico en sus viviendas y, además, se mejora el medio ambiente. Se estima que las calderas de condensación logran ahorros energéticos de hasta el 30%  y reducen las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera hasta en un 70%.

 

  • Las instalaciones de calefacción central de biomasa se engloban dentro de la categoría de “energías renovables”. Su funcionamiento está basado en la combustión de materia de origen vegetal (astilla, pellet, hueso de aceituna…). Aunque se produce CO2 como resultado de la combustión se considera que estas emisiones producen un “balance neutro de emisiones” ya que el CO2 liberado se “compensa” con el que absorben y liberan las plantas continuamente para su crecimiento y supervivencia. No obstante, el hecho de emitir humos en su combustión hace que optar por calefacción de biomasa, sea una alternativa más adecuada en entornos rurales o con poca densidad de población, ya que en grandes urbes la suma de las combustiones de todas las instalaciones de calefacción de biomasa generarían altos volúmenes de polución ambiental.

 

  • Geotermia y aerotermia. Los sistemas aerotermia son bombas de calor de última generación diseñadas para aprovechar la energía del aire.  Los sistemas de geotermia se basan en bombas de calor que pueden hacer uso de la energía que proviene de la tierra. Estos sistemas aportan refrigeración en verano, calefacción en invierno y, si se desea, agua caliente todo el año.  En instalaciones de nueva construcción, con sistemas de calefacción central empieza a ser frecuente encontrar calefacción de aerotermia o de geotermia. Sin embargo, cuando se trata de renovar una vieja sala de carbón, la experiencia acumulada por nuestra empresa estos años indica que la inversión a realizar suele ser demasiado elevada como para que sea rentable para las comunidades de propietarios. Y es que, en la mayoría de los casos, no solo basta con cambiar la caldera. Si en lugar de carbón se opta por aerotermia o por geotermia, es necesario invertir en cambiar los radiadores de las viviendas, que deberían ser tres veces más grandes, lo que imposibilitaría en la práctica su aplicación.

 

¿Cómo se contabiliza el gasto de calefacción en instalaciones con calefacción central?

La Directiva Europea 2012/27/UE de Eficiencia Energética establecía que  el 1 de enero de 2017 los hogares debían de contar con contadores individuales de calefacción.

Lo que pretende la normativa europea es que, si hasta ahora en muchos edificios existentes con calefacción central se paga la calefacción a través de los gastos de comunidad, con la aplicación de la Directiva se pretende que esta situación cambie, para que se pague en función del consumo de cada vivienda y se realice una utilización más racional de la energía.

A fecha de publicación de este artículo (4 de marzo de 2019), la Directiva 2012/27/UE ha sido transpuesta a nuestro ordenamiento jurídico a  través de diversas normas, entre otras:

  • La Ley 18/2014, de 15 de octubre, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, por la que crea el sistema de obligaciones de eficiencia energética y el Fondo Nacional de Eficiencia Energética.

 

  • El Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, por el que se establece el marco normativo en lo relativo a las auditorías energéticas, la acreditación de proveedores de servicios y auditores energéticos y la promoción de la eficiencia del suministro de energía.

Sin embargo, queda pendiente aplicar a nuestra legislación nacional esta Directiva en lo que se  refiere a las obligaciones derivadas del artículo 9.3 en relación con la contabilización individualizada de los costes de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria de edificios existentes.

Actualmente:

  • Es obligatorio instalar contadores de agua caliente sanitaria ACS en todos los edificios. Esta obligación se incluyó en la IT.IC.26 del año 1980 aprobada por Real Decreto 1618/1980, de 4 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones de Calefacción, Climatización y Agua Caliente Sanitaria, con el fin de racionalizar su consumo energético.

 

  • Los edificios de nueva construcción deben tener un sistema que permita el reparto de los gastos de calefacción, refrigeración y ACS. El Real Decreto 1751/1998, de 31 de julio, en el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE) y se crea la Comisión Asesora para las Instalaciones Térmicas de los Edificios (BOE núm. 186 de 5 de agosto), obliga a los nuevos edificios a disponer de un sistema que permita el reparto de los gastos correspondientes a cada servicio (calor, frío y agua caliente sanitaria) entre los diferentes consumidores, tal y como establece su Instrucción Técnica 1.2.4.4.

El proyecto de Real Decreto publicado por el Ministerio de Energía, pendiente de aprobación, vendría a completar la transposición de la Directiva 2012/27/UE, al establecer la obligación de los clientes finales de calefacción y refrigeración de instalar contadores individuales, siempre que sea técnicamente viable y económicamente rentable, de manera que se permita a dicho cliente final conocer y optimizar su consumo real de energía.