La Comisión Europea ha rediseñado el plan para transformar el sistema energético actual dando relevancia al principio de “eficiencia energética en primer lugar” y situando a los hogares y consumidores en el centro del mercado europeo de la energía.

“En la estrategia de la Unión de la Energía estamos comprometidos con la capacitación de los consumidores europeos, con la creación de un mercado único de la energía que funcione correctamente, que priorice la eficiencia energética y sea el número uno en energías renovables. Hoy en día, cinco meses después de la adopción de la estrategia de la Unión de la Energía, este paquete de verano pone de manifiesto nuestra determinación de descarbonizar la economía y ofrecer a los consumidores un papel central en la transición energética de Europa. No solo implica un nuevo acuerdo para los consumidores, sino un nuevo acuerdo para la totalidad del sistema energético de Europa”, ha afirmado el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de la Unión de la Energía, Maroš Šefcovic.

– Cambio en el régimen europeo de comercio de derecho de emisiones
El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) es el instrumento principal de la UE para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de Dióxido de Carbono. La Comisión ha revisado el régimen de comercio de derechos de emisión con el objetivo de garantizar que siga siendo la manera más eficaz y rentable de reducir las emisiones en la próxima década. Este supone el primera paso hacia la aplicación del compromiso de la UE de reducir al menos un 40 % sus emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030.

– Un etiquetado energético más claro
Desde la Comisión Europea valoran que la actual etiqueta de eficiencia energética resulta demasiado “compleja”. La Comisión propone volver a la escala de etiquetado de energía original de A a G, que es más sencilla y más comprensible para los consumidores. Leer más

– Los consumidores, en el centro de la estrategia
La estrategia en torno a los consumidores gira en torno a tres puntos: Ayudarles a ahorrar dinero y energía a través de una mejor información; proporcionarles un abanico más amplio de actuación a la hora de elegir su participación en el mercado de la energía; mantener el máximo nivel de protección de los consumidores.

Asimismo, se reconoce que los consumidores deben tener la libertad de generar y consumir su propia energía en condiciones justas para ahorrar dinero, proteger el medio ambiente y garantizar la seguridad del suministro.